A 64 años del insólito secuestro de Juan Manuel Fangio

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Uno de los más grandes pilotos de Fórmula 1 y referente argentino del automovilismo, fue secuestrado por parte de las fuerzas de Fidel Castro.

Al argentino Juan Manuel Fangio, uno de los automovilistas más importantes de la historia, un secuestro pudo haberlo salvado de la muerte.

Era domingo, 23 de febrero de 1958. El cinco veces campeón del mundo de Fórmula 1 había sido invitado al Segundo Gran Premio de Cuba por el gobierno de facto de Fulgencio Batista.

BALANCEAR

La leyenda de Fidel Castro —entonces líder del Movimiento 26 de julio, una guerrilla asentada en las montañas de la Sierra Maestra— ya figuraba en la prensa internacional como un factor de inestabilidad en la isla, que para la época era un enclave turístico a merced de Estados Unidos.

Los ojos del mundo estaban puestos en Cuba. Solo un día antes de la carrera, otro frente del 26 de julio asaltó el Banco Nacional de Cuba y, en lugar de robarse plata, incendiaron un montón de cheques.

Este es el auto en el que esperaba correr Fangio la competencia organizada por Batista. (Foto: Museo Fangio de Buenos Aires)

La lucha de los barbudos en contra de la pobreza, la represión y la intervención estadounidense tenía cada vez más eco entre los cubanos. Y resonaba por el mundo.

La carrera de autos en el Malecón de La Habana, con los mejores pilotos del mundo, era la estrategia de Batista, presionado por su creciente impopularidad, para cambiar el foco. Pero también era una oportunidad para Castro de denunciar la “tiranía”.

Los Hechos

Los planes del gobierno, entonces, fueron interrumpidos por un joven alto que respondía al sobrenombre de El Chueco.

“Disculpe, Juan, me va a tener que acompañar”, le dijo El Chueco al piloto argentino en pleno lobby del Hotel Lincoln de La Habana, donde Fangio estaba reunido con sus mecánicos. El joven, llamado Manuel Uziel, apuntaba con un arma al piloto, que con aparente calma lo siguió y se montó a un auto con él.

Hoy, en aquel hotel Lincoln, una placa incrustada a la pared dice: “En la noche del 23.2.1958, en este lugar fue secuestrado por un comando del Movimiento 26 de julio, dirigido por Oscar Lucero, el cinco veces campeón mundial de automovilismo Juan Manuel Fangio, ello significó un efectivo golpe propagandístico contra la tiranía batistiana y un importante estímulo para las fuerzas revolucionarias”.

Así se ve hoy el Hotel Lincoln, donde se hospedó y fue secuestrado Fangio. (Foto: Abraham Jiménez)

El lunes, la carrera igual se hizo sin Fangio. Hubo un accidente y murieron seis personas; 40 resultaron heridas. “Me hicieron un favor”, declaró Fangio luego del secuestro.

Vueltas por el Vedado

Después de que los secuestradores salieron con Fangio en tres carros, se dirigieron a la casa #160 en la calle 22 en el barrio del Vedado.

El domicilio había sido alquilado por los secuestradores para pasar la primera noche, pero al final solo estuvieron media hora en él, pues decidieron a último momento cambiar de sitio para garantizar una mayor protección de la operación.

El motivo fundamental por el cual los secuestradores seleccionaron esta morada lo explica su actual propietaria Mercedes Romay.

“Esta casa tiene un pasillo lateral que no se ve a simple vista y que da a la calle de atrás. Ellos escogieron la casa por si los descubrían, poder escapar rápido por esa salida oculta”.

Esa es una de las casas donde estuvo Fangio. Era ideal porque este pasadizo permitía un escape veloz en caso de ser necesario (Foto: Abraham Jiménez)

Pero allí tampoco se sintieron seguros y fueron, en los mismos carros, con ventanas abiertas, con el mejor piloto del mundo secuestrado, a otra casa de Nuevo Vedado.

Según reportó el veterano periodista argentino Santiago Senén González, a Fangio “en el traslado no le vendaron los ojos, por lo que pudo ver hasta el número de la casa”.

El operativo, secuestro de Fangio, es un exito

“En el nuevo destino había mucha gente que festejaba el éxito del operativo; algunos pedían autógrafos al campeón que, sin nada que temer, se atrevió a comentar que no había cenado”, escribió Senén. Y le dieron papas fritas con huevo.

En esa casa, la número 42 de la calle Norte en Nuevo Vedado, una de las zonas más glamurosas de la ciudad, hay una placa que enuncia: “En esta casa fue escondido Juan Manuel Fangio, campeón argentino de automovilismo…”.

La famosa placa que conmemora el secuestro, visio por el gobierno cubano como un golpe clave para derrotar a lo que consideran la “tiranía de Batista”. (Foto: Abraham Jiménez)

Fangio entregado al tío del Che

El periodista Senén cuenta que después de la carrera, con su objetivo cumplido, los guerrilleros no sabían cómo liberar a Fangio sin que corriera riesgos. “El temor provenía de la posibilidad de que la gente de Batista matara al corredor para culpar y así desprestigiar a Fidel Castro”, reportó el argentino.

Finalmente decidieron contactar al entonces embajador argentino, casualmente tío de Ernesto ‘Che’ Guevara, Raúl Guevara Lynch.

Alrededor de las 11 de la noche los secuestradores se dirigieron hacia la residencia de Mario Zaballe, agregado militar de la embajada. Ese fue el sitio acordado entre el movimiento 26 de julio y Lynch para la entrega: edificio #20 en la calle 12 del Vedado, en el piso 11 A.

En la actualidad, el inmueble lo conforman dos largas torres de veinte pisos que integran una de las residencias estudiantiles universitarias de La Habana.

En esta foto, divulgada por agencias noticias de la época, Fangio da declaraciones después del secuestro. (Foto: Museo Fangio de Buenos Aires)

Secuestrador y secuestrado amigos

Pero el apartamento donde fue entregado Fangio aún pertenece a familias particulares y en él vive Francisco Fuentes, de 72 años. “Cada 24 de febrero de cada año, Arnold Rodríguez, el hombre que entregó a Fangio, venía a casa y tomábamos un té en la ventana. Él nos contó cómo se desarrolló todo. Hace unos años que murió”, recuerda Francisco.

Arnold Rodríguez y Juan Manuel Fangio terminaron siendo grandes amigos tras el secuestro. Después de 1959, el piloto volvió a visitar la isla varias veces. Cuenta Francisco que uno de esos 24 de febrero, Arnold le contó que, cuando llegó Fangio con sus secuestradores, los diplomáticos argentinos quedaron con el semblante contraído, y Fangio les dijo: “Estos son mis amables secuestradores, mis amigos secuestradores”.

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