Con 49 años, Noemí Zalazar es la única mujer de la región que compite en lucha y sumisión. Empezó de grande, venció todos sus combates y hoy es un ejemplo de disciplina, superación y fortaleza mental.
De acompañar a su hermano a subirse al ring
Noemí Zalazar nunca imaginó que acompañar a su hermano a entrenar cambiaría su vida. Tenía 47 años cuando aceptó la invitación de Fabián Pederner, su profesor, y dio sus primeros pasos en el mundo de la lucha y la sumisión. Lo que comenzó como una curiosidad rápidamente se transformó en una pasión que la llevó a entrenar con constancia y compromiso.
Su debut fue en la localidad de Bell Ville, en una lucha cargada de nervios y adrenalina. A pesar de llevar apenas seis meses de entrenamiento y enfrentar a un rival con más experiencia, Noemí logró quedarse con la victoria, marcando el inicio de un camino invicto.
Invicta y única mujer luchadora en la zona
Luego llegó su segunda experiencia, esta vez en Canals, ante su gente. El combate se realizó en el Club Chiche y tuvo un condimento especial: la presencia de sus hijas, yernos, nietos, compañeros de trabajo y vecinos. Enfrentó a una rival con mayor peso y recorrido, pero volvió a imponerse. La tercera presentación de Noemi fue en Justiniano Posse.
Hoy, con 49 años, Noemí es la única mujer que practica lucha y sumisión en Canals y la zona, y también la única de su edad. La falta de rivales femeninas la lleva a entrenar habitualmente con varones, lo que no representa un obstáculo sino un desafío más en su preparación.
Entrenamiento constante y mirada puesta en 2026
Aunque el calendario competitivo no siempre ofrece oportunidades, Noemí no baja los brazos. Continúa entrenando a pleno, complementando la lucha con musculación, incluso durante el receso de verano. Su objetivo es llegar en óptimas condiciones a las competencias que puedan surgir en 2026.
“Hasta que el cuerpo me deje, voy a seguir”, asegura, dejando en claro que la constancia y la disciplina son parte central de su filosofía de vida.
Un mensaje que inspira a mujeres y adultos.
Más allá de los logros deportivos, Noemí deja un mensaje poderoso: el deporte transforma. Destaca que cualquier actividad física mejora no solo el cuerpo, sino también la salud mental y emocional. Para ella, el principal rival no está enfrente, sino dentro de uno mismo.
Además, alienta especialmente a las mujeres a animarse, no solo por lo deportivo, sino también por la importancia de aprender a defenderse y ganar confianza personal. Su historia es una prueba concreta de que nunca es tarde para empezar y que los límites muchas veces están en la mente.










