Matías Suarez, Las cosas lindas

La columna de Iván Ferreyra

Me cuenta que tuvo un sueño, que un día pasaba un tren lleno de personas, y miraba las vías detrás del mural de López Dozo, y luego agrega, “me rompió la cabeza”. Matías siempre tiene una palabra de aliento, una buena intención. El sabe de la naturaleza, y del amor al otro. Cuida a una yegua que se llama Pocha, nombre que eligió él. Vive con su abuela.

Matías junto a Pablo Torino, Jorge Freddes, estuvieron acompañando la cruzada de los murales en los galpones, llevando una historia, una pregunta, un comentario amable, un vaso de agua, ayudando a mover los andamios, dándole la bienvenida a los artistas en nombre del pueblo, acompañando la belleza. Compartiendo.

Sabiendo que las obras de arte son de todos. Matías tuvo un sueño, que venía un tren y que bajaban el Lucas Ojeda, Pitoto y López Dozo y todos los que nunca olvidaremos. El tren está en marcha, la cultura se despabila, y Matías es parte. Regando el alma del pueblo. 

Dejá tu comentario